| ARTE : NO MÁS HÉROES |
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| Escrito por Daniel Castillejo | |
| martes, 07 de octubre de 2008 | |
Desde el 2 de octubre hasta el 22 de septiembre de 2009, el museo ARTIUM de Gazteiz presenta la exposición No más héroes,
muestra en la que se reivindica al ser humano como
protagonista de la historia, en oposición a una forma “heróica”de
actuar, trágica y desmovilizadora, que impregna la política, la
economía, la cultura y hasta el universo “friki” promovido por la
televisión y el papel cuché. En la exposición se pueden ver obras de
algunos de los artistas clave de la Colección permanente del museo, como Pablo
Picasso, Salvador Dalí, Jorge Oteiza, Luis Gordillo, Joan Brossa, Vik
Muniz o Juan Muñoz, junto con otras de creadores emergentes, como
Karmelo Bermejo o Elena Mendizabal. Aquí el héroe es alguien que padece o provoca el dolor,
el extremo sufrimiento y la muerte, que lucha contra otros héroes, los
héroes de los demás. Es también alguien que contribuye a la
desmovilización: el
mundo sólo podría cambiar a base de esfuerzos titánicos, sólo al alcance
de los héroes que rigen sus destinos, mientras que el resto debería
sentarse a esperar a que lo que ha de suceder suceda. Ante esto, No más héroes reivindica el protagonismo del ser humano como motor de la transformación del mundo y expresa el hartazgo respecto del héroe, al mesías axiomático.
NO MÁS HÉROES
“Elegí un mal día
para dejar de fumar” repetía Lloyd Bridges en Aterriza como puedas. Al final de la película Creo que nosotros, hoy, también podríamos decir algo así como que “elegimos un mal día para ponernos en contra de los Héroes”. No son buenos tiempos para negar los Héroes. Aparecen por todas partes: los Héroes de Vietnam, los Héroes del Bicentenario de la guerra de la Independencia, los de todas las guerras, los Héroes con estatua sobre un pedestal, los Olímpicos, Héroes en general. Nuestros Héroes abundan, algunos nacieron así, tarados, convertidos en Superhéroes. El universo friki ha puesto su interés en el concepto de Héroe. Otros nunca sabrán que les llamarán Héroes después de muertos, algunos lo son por circunstancias coyunturales, pero muchos, los más Héroes de todos, se postulan para la labor, para la profesión de Héroe. El héroe romántico, el héroe autodestructivo, el héroe masculino, el absurdo, el divino y el demoníaco, en fin, das una patada y aparecen por todos los lados. Parece una obviedad precisar que, para un creador, la elección de un protagonista es la elección de un héroe o heroína. La propia selección de una historia que contar, la imagen que mostrar o las referencias que pensar obligan, de una manera u otra, a definir una salvedad, a delimitar una especifidad que, queramos o no, se transforman, por esta misma decisión, en nuestros héroes. Luego, desearemos que se conviertan en Héroes de los demás. Así que, insisto, los últimos tiempos y al parecer, también, los del próximo futuro, son Tiempos de Héroes. No de héroes, sino de Héroes. Por doquier abundan las referencias a los hechos y actos heroicos. Nadie escapa de la obligación de ver, escuchar o leer a menudo alusiones a estas figuras gloriosas que son los Héroes.
El
Héroe es un arquetipo que se aplica a cualquier aspecto humano. La política, la
religión, la sociedad, la cultura y el arte, son los lugares comunes donde se
asienta. En realidad todo el abanico vital es el escenario del Héroe que se
adapta a cualquier situación porque sabe muy bien que es esperado y necesario.
La propia filosofía, desde sus más tiernos orígenes hasta la actualidad, tiene
como uno de sus pilares básicos la noción de heroísmo y la figura del Héroe.
¿Qué es lo que hace que esto sea así? ¿Por qué necesitamos al Héroe? ¿Podría
ser que una de las razones fuera la búsqueda de nuestra redención y por eso la
historia de la humanidad está llena de heroicos redentores mesiánicos? ¿No será
que nuestra necesidad de transcendencia nos obliga a nombrar mediadores entre Dios
(“soy Divino” repetía Salvador Dalí), la Gloria, la Memoria, la El Héroe lleva incorporada la tragedia en su naturaleza. El dolor, la muerte, el extremo sufrimiento o lo provoca o se le aplica, el caso es que siempre va con él, literal o metafóricamente: matan o mueren, o ambas cosas a la vez. Nuestros Héroes luchan contra los Héroes de los demás, se enfrentan o compiten al límite. Si tenemos suerte triunfarán los nuestros, si no, temeremos a los de los otros mientras lloramos a nuestros Héroes muertos. La capacidad del Héroe Autoproclamado para provocar el conflicto, el dolor, se empareja con el Héroe A Pesar Suyo que se convierte en Héroe Oficial cuando el Estado o el Grupo designan la cualidad de una persona para ejemplarizar y distinguirlo de la colectividad. La búsqueda adormecida, la espera del Héroe implica la dejación de responsabilidad por parte de la mayoría, que ponen su esperanza en una intervención ajena al ser humano, que nos libre de los supuestos males a los que nos enfrentamos (casi siempre representados en cuestiones religiosas, políticas o identitarias). Por ello, esta siesta, la espera atolondrada para la participación, para la movilización en una u otra dirección, sólo se producirá ciegamente cuando nuestra fe sea atendida. Mientras, nosotros nos tomamos un tiempo, sentados, como el “Mosquetero de la pipa” de Pablo Picasso, esperando a que el Héroe nos diga qué tenemos que hacer o cómo tenemos que ver las cosas.
Esta exposición trata de estas cuestiones pero sobre todo, toma una clara postura con su expresión “No más Héroes”. Aún entendiendo que muchas veces, la necesidad de su espera es un clavo ardiendo al que nos aferramos cuando ya no hay esperanza, “No más Héroes” es una frase que muestra una hartura hacia el Héroe, equiparado al genio incuestionable en el arte, al líder irrefutable, al guía infalible, al mesías axiomático, a todos aquellos que nos desmovilizan, que impiden el natural girar del mundo a base de portentosas fuerzas o musculosos argumentos. No más Héroes es, de alguna manera, aparte de una negación positiva, el fruto de una intuición que quiere hablar, por un lado, del arte y por ello del mundo (en la medida en que el arte habla del mundo) y, por otro, de las actitudes heroicas ante las que nos enfrentamos continuamente. La muestra distingue entre dos diferentes tipos de actitudes, y como consecuencia en ningún momento tratará de realizar un análisis exhaustivo de las diferentes tipologías del héroe. Por el contrario mostrará una visión crítica de cómo el Héroe Autoproclamado (el iluminado y el interesado) y el Héroe Oficial (casi siempre inconsciente a causa de su prematura muerte) determinan dos posturas en apariencias contrarias pero realmente cercanas y profundamente insensatas. “No más Héroes” es al mismo tiempo, una exposición de los fondos que conserva ARTIUM, que vuelven a ser mostrados en un contexto de intensa interpretación como ha hecho cada año desde su inauguración. Todas las obras que se exhiben se hallan desnudas tal como sus autores las ejecutaron, sus intenciones están ahí, pero nadie puede evitar que también sean vistas y leídas por vuestros ojos y los nuestros, contaminados de subjetividad, de tramas propias, del propio presente que nos condiciona y del mecanismo englobador de la Sala Sur, en el que no sólo las obras, sino también los espacios donde se ubican, forman el conjunto de la exposición. Lugares de referencias sacras, muros curvos, estrechamientos incómodos, todo ello para subrayar la estancia del Héroe, ardua, orgánica y sagrada. Seamos antihéroes o héroes minúsculos, como lo queramos ver pero, ante todo, seamos el motor del mundo, que sólo se mueve siempre y cuando no se interponga cualquier Héroe Mayúsculo.
Daniel Castillejo- Comisario de la exposición y director del ARTIUM desde el 7/10/2008. La propuesta de No más héroes se va a completar con la celebración de un ciclo de películas cuya selección ha corrido a cargo de Juanma Bajo Ulloa y que tendrá lugar entre el 7 y el 23 de noviembre. El realizador vasco ha elegido ocho clásicos del cine en los que también se pone en cuestión, de distintas maneras, la figura del héroe. Entre los filmes elegidos están Yojimbo, de Akira Kurosawa, La naranja mecánica, de Stanley Kubrik, Asalto a la comisaría del distrito 13, de John Carpenter o La vida de Brian, de Monty Python. También están previstas sendas conferencias del comisario de la exposición, Daniel Castillejo, y del filósofo Daniel Innerarity. Finalmente, el centro-museo vitoriano acogerá un taller de teatro con el actor Antonio Tagliarini. El curso lleva por título ¿Héroes por accidente? y se celebrará entre el 21 y el 23 de noviembre. |
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