



A sus 75 años, el director argentino Jorge Lavelli vuelve a ocupar uno de los lugares más destacados de la escena francesa con la puesta en escena de Himmelweg de Juan Mayorga, el último Premio Nacional de Teatro. En Himmelweg (Camino al cielo), el dramaturgo español se inspira de un episodio real de la segunda guerra mundial para proponernos una reflexión demoledora y de evidente actualidad sobre los mecanismos espectaculares que rigen, hoy como ayer, las distintas formas de dominación. La obra nos recuerda como en junio de 1944, la propaganda nazi organizó en el campo de concentración de Terezín, a unos pocos kilómetros de Praga, una puesta en escena que obligó a los prisioneros judíos a interpretar felices escenas de la vida campestre, escritas para la ocasión por sus propios verdugos. Cada detalle, cada palabra y cada gesto fueron programados por los responsables nazis y escrupulosamente ensayados con los reclusos/actores. Se trataba de engañar al inspector de la Cruz Roja, enviado como observador internacional por el CICR[1] con la misión de averiguar la realidad de los rumores que hablaban del exterminio.