


Desde un punto de vista estrictamente económico, el gasto militar es un dispendio que lacera hondamente los recursos que el Estado genera por la vía de los impuestos.
En estos días en los que todo el mundo habla de economía no podía faltar el análisis del gasto militar; en este caso, los datos de la liquidación del ejercicio de 2009. También he querido centrarme en otro aspecto sangrante: los programas especiales de armamento.
Si es verdad que el Gobierno no tiene ideas y que está pensando reducir la deuda en 15.000 millones de euros en los dos próximos años, congelando pensiones y reduciendo la ayuda a las personas dependientes y al desarrollo (entre otras medidas), aquí vamos a ofrecer otra perspectiva: entre el gasto militar del ejercicio de 2009 (o el de 2010, que será similar) y la deuda y compromiso de gasto generado por los grandes programas de armamento, tendríamos para cubrir esos 15.000 millones y aún nos sobrarían 41.131 millones de euros. ¿Quién da más?


'Hika' aldizkariak elkarrizketa agertu du azkeneko alean Daniel Raventos-ekin. Raventos (Bartzelona, 1958) Liga Comunista Revolucionaria-ko kidea izan zen harik eta taldea desegin zen arte. Gainera, Sin Permiso argitalpenaren sortzailea dugu eta Red Renta Basica-ko lehendakari. Doktorea da ekonomian eta Soziologia irakaslea Bartzelonako Unibertsitstean. Pluto Press argitaletxe ingelesak Raventosen azkeneko liburua plazaratu du: 'Basic Income. The material conditions of freedom', 'Las condiciones materiales de la libertad' gaztelaniaz, El Viejo Topo-k argitara eman berria. Hona hemen doakizue aipatu elkarrizketa, oinarrizko errenta hizpide duena. Texto en castellano.
Hay un desgaste evidente del modelo neoliberal en América Latina que se ha expresado en la adhesión electoral a candidaturas que han sido críticas del neoliberalismo, o que, en todo caso, han construido sus discursos políticos y electorales desde el rechazo y la crítica a las imposiciones del ajuste y estabilización neoliberal, como son los casos de Ollanta Humala en el Perú, de López Obrador en México, o los gobiernos de Chávez en Venezuela, Kirchner en Argentina, Vásquez en Uruguay, Morales en Bolivia, Lula en Brasil, y, más recientemente, Correa en Ecuador y Ortega en Nicaragua. También existe, de parte de algunos gobiernos, una necesidad de establecer distancias no solo formales sino reales con el FMI, como lo demostraron las decisiones de Argentina y Brasil de cumplir anticipadamente sus compromisos financieros con esta multilateral. Existe, entonces, un contexto en América Latina en el que ningún gobierno de la región, a diferencia de décadas anteriores, adscribiría de manera pública a las recomendaciones del FMI y haría de los programas de ajuste el sustento de sus políticas públicas.
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