Es la primera vez en su historia que el Frente Amplio pierde votos masivamente. Pero el alto porcentaje de votos nulos y en blanco, afecta tanto al partido de gobierno como a la oposición, a Montevideo y al Interior, en lo que puede ser el comienzo de una suerte de desobediencia civil explícita."El sistema electoral se desgastó", dijo el politólogo Oscar Bottinelli esbozando una evaluación del sorprendentemente alto porcentaje de votos en blanco y anulados. Agregó que existe un descontento general que traspasa las gestiones del Frente Amplio, porque los 200 mil blanconulos (10% del total) no optaron por otras opciones que, en definitiva, no consiguieron engrosar sus caudales. Ni los partidos tradicionales, ni los independientes y asambleístas populares, consiguieron sacar tajada del descontento, con lo que resulta evidente que apostaron no contra un partido sino contra el conjunto del sistema de partidos.
El
domingo 28 de junio se realizaron las elecciones internas de los partidos. Cada
uno de ellos definió los candidatos a la presidencia de la República que serán votados
en las elecciones nacionales del 25 de octubre 2009, o en un ballotage en
noviembre entre los dos primeros candidatos, si ninguno de los partidos obtiene
más del 50% de los votos.
Los candidatos electos en los tres principales partidos del “sistema político”, es decir, del régimen institucional de dominación, fueron José Mujica con el 52,04 % dentro del FA; Luis Alberto Lacalle en el con el 57,13 del Partido Nacional (PN); y Pedro Bordaberry - hijo del dictador Juan María Bordaberry – con el 72,6% del Partido Colorado (PC).
Lunes, 29 de junio. Como tantas otras mañanas, leo la
prensa y tomo café en un bar cercano a casa. Aparece Facundo, uno de los jóvenes
argentinos del barrio.
- “Viste, Kirchner perdió las elecciones”, le anuncio, sonriente, mientras espero su reacción.
- “Lo peor”, me dice, “es que Kirchner pase por ser la izquierda argentina”.
La costumbre de buscar en toda cita electoral una pugna
entre izquierda y derecha está tan arraigada entre nosotros como cuando, ante
una competición deportiva, optamos por alguno de los contendientes. En ambos
casos, nos justificaremos en base a complicadas preferencias destinadas a
simplificar, a explicar realidades más allá del blanco y negro, de izquierda y
derecha. Un articulo de Alvaro Hilario
Dialogamos con Gonzalo Chaves, autor de una de las primeras investigaciones
sobre los bombardeos de Junio de 1955.
Reflexionemos sobre el “romanticismo” del que se
nos acusa (en torno a la coinvestigación con el MTD de Solano). Se dice que
nosotros, en lo fundamental, pensábamos según deseos propios, mientras que los
vecinos querían otra cosa. Frente a esta descripción sumaria y de aspiraciones
definitivas sobre aquella experiencia podemos deslindar capas bien diferentes de
problemas. En efecto, fuimos allí movidos por nuestro
querer. Pero nuestro querer no era un mero voluntarismo. Tenía la
pretensión de ser, al mismo tiempo, investigativo, es decir, de dar cuenta de
una cierta complejidad real que los viejos dispositivos militantes no
expresaban. Lo cual equivale a afirmar que las hipótesis que fuimos formulando
aspiraban a un doble valor simultáneo: describir mutaciones subjetivas, y
participar de una imaginación política capaz de proyectar formas diferentes del
hacer-pensar colectivo. Si la propia enunciación nos coloca desde el
principio fuera del campo de la academia y de sus criterios formales de
veracidad -algo que siempre tuvimos presente como parte del valor mismo de
nuestro trayecto-, corresponde al menos el intento de responder las preguntas
que se nos hacen: a. ¿cómo fueron esos momentos de aparente encuentro, y
de posterior desencuentro?; b. ¿cuáles eran nuestros “deseos” y
cuales los de los vecinos? Y, finalmente, ¿qué fue de aquellas
hipótesis?
En búsqueda de justicia por los crímenes de la última dictadura, ya se
presentaron en el parlamento las más de 250.000 firmas necesarias para convocar
al plebiscito en donde se decidirá el futuro de la llamada Ley de
Caducidad.¡A desalambrar! fue la consigna que popularizó el talentoso
compositor Daniel Viglietti en una de sus canciones, allá por los años ‘70.
Ahora, por las melancólicas calles de Montevideo, repicó durante varios meses
otra consigna que resulta más modesta pero por ello no menos importante. A
firmar!, fue el lema convocante que movilizó a gran parte de sociedad uruguaya.
La iniciativa fue impulsada por un grupo de militantes uruguayos que se
autoconvocaron a fines del 2006 con el objetivo de anular la Ley 15848, conocida
como la Ley de Caducidad. Para lograrlo conformaron la Coordinadora Nacional por
la Nulidad de la Ley de Caducidad (CNNLC), que a partir del 4 de iembre de 2007
empezó a diseñar una campaña de recolección de firmas.
Mediaba el año 1997. Radical y emepepé eran idéntica cosa. Plenario
Abierto en el local de la calle Uruguay. Más de quinientas personas desbordaban
el salón de arriba. Se decidía si votar o no el proyecto de privatizar el
Carrasco presentado por el Intendente Arana con el respaldo de todos los
sectores del Frente Amplio. El MPP había quedado en minoría absoluta en la
bancada de ediles frenteamplistas, en la Mesa Departamental de Montevideo, en la
Mesa Política, el Plenario Departamental y el Plenario Nacional. El informe del
equipo que representaba al MPP en la Junta Departamental de Montevideo fue
recibido con aplausos. Colectivo y fervoroso desacato a la orgánica
frenteamplista. Nadie se atrevió opinar en contra. El Maestro levantó su
voluminosa figura y gritó "si el Tambero vota la privatización, ¡¡¡no entra más al
Cerro!!!". Es
que, en aquellos remotos años (ya hace más de diez!), la militancia emepepista
hacía cuestión de principios del rechazo a las privatizaciones, en lo nacional y
en lo departamental. A la par que se juntó firmas para derogar la Ley de
Privatizaciones de Lacalle, y luego se luchó en defensa de ANTEL, UTE y
ANCAP, a nivel municipal se militó para impedir la concesión a
Autoparque, la del cepo y el guinche, contra la privatización del Hotel del
Prado, la de Punta Brava, la del Sheraton, la de recolección de residuos, la del
Club de Golf y la del Mercado Agrícola.
A dos años del secuestro y desaparición
del testigo Jorge Julio López el presidente del Tribunal Oral Federal Nº 1 de La
Plata, Carlos Rozansky-que en 2006 condenó a Miguel Etchecolatz y un año
después, al crea Chistian Von Wernich- nos recibió en su despacho para hablar de
este tema y también sobre el presente que atraviesan las diferentes causas por
delitos de lesa humanidad.
Sra. Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, Ciudadana Presidenta. Por un lado, anuncias con gran publicidad que el
gobierno ha decidido el pago de la deuda externa, al Club de París, deuda que
bien sabes es inmoral, injusta e ilegítima, y como dice el maestro Caloi, el
único deporte que práctica ese club es la “bicicleta financiera”. En tu viaje al
corazón del mundo financiero en bancarrota de EE.UU., un gran país que perdió
el rumbo, anuncias que se va a pagar a los bonistas que quedaron fuera del
canje. Y todos aplauden y se asombran como monitos adiestrados, pero exigen más
y más.
¿Qué esperas de esa política? ¿Que si haces bien los deberes que te imponen
los que mandan, recibirás como regalo que el país sea aceptado en el sistema
financiero capitalista y recibir préstamos que el país deberá devolver con
intereses y la deuda seguirá creciendo hasta lo infinito y que las nuevas
generaciones deberán pagarla?. Hay que pedir al Tata Dios que nos libre de
semejante suicidio político y económico. En ese circuito vicioso el que siempre
pierde es el pueblo.
Vemos hoy a sectores de trabajadores estatales reclamar, como gran y radical
demanda, apenas un cuarto de lo que requiere acceder a una canasta básica según
cifras del propio gobierno; observamos otros sectores de la sociedad en búsqueda
de formas alternativas de subsistencia que remedan estadios precapitalistas de
gestión. Soslayando momentáneamente aspectos económicos y estructurales podemos
analizar, desde lo subjetivo y superestructural, un descaecimiento alarmante de
las reservas intelectuales y morales de nuestro pueblo, producto –entre otros
factores- del atentado a la cultura y a la educación
públicas que significaron la dictadura y las políticas de los sucesivos
gobiernos del 85 a la fecha. Hoy observamos en el seno de la Universidad
estatal, en sus distintos niveles, la presencia de una concepción seguidista, no
contestataria y amoldada al status quo; esto se repite en la mayoría de las
direcciones de los gremios de la FEUU y, por supuesto, del PIT-CNT. La
cooptación que ha propiciado, durante muchos años, la cúpula dirigente del
Frente Amplio, a todo nivel, ha generado una "intelligentia" de funcionarios
funcionales y, a su alrededor, otro círculo de aspirantes a lo mismo. A la
escasa o nula presencia de una clase obrera en sí, le agregamos el alarmante
ingrediente de la casi ausente existencia de una clase para sí.