
Lunes, 29 de junio. Como tantas otras mañanas, leo la
prensa y tomo café en un bar cercano a casa. Aparece Facundo, uno de los jóvenes
argentinos del barrio.
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“Viste, Kirchner perdió las elecciones”, le anuncio,
sonriente, mientras espero su reacción.
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“Lo peor”, me dice, “es que Kirchner pase por ser la
izquierda argentina”.
La costumbre de buscar en toda cita electoral una pugna
entre izquierda y derecha está tan arraigada entre nosotros como cuando, ante
una competición deportiva, optamos por alguno de los contendientes. En ambos
casos, nos justificaremos en base a complicadas preferencias destinadas a
simplificar, a explicar realidades más allá del blanco y negro, de izquierda y
derecha. Un articulo de Alvaro Hilario