
Coincidiendo con la reapertura del
curso escolar y político, el país galo parece haberse decidido a salir -aunque sólo
a medias- de su letargia, una especie de extraña hibernación alimentada desde el triunfo
sarkozysta tanto por el runrún de una prensa controlada en gran parte por el poder -y casi enteramente entregada a la
doxa liberal triunfante- como por la pasividad de
una oposición política y sindical inaudible e invisible (desde el Partido Socialista al tan cacareado nuevo Partido anti-capitalista de Besancenot que tarda en
ver la luz, hasta las distintas facciones sindicales que, derrota tras
derrota e incapaces de oponerse a la politica ultraliberal del gobierno, ven como su imagen
-ya maltrecha- se degrada más aún entre los trabajadores). ¡Sorpresa para los que vuelven al tajo en estos grises y lluviosos días de septiembre que dan la puntilla a un verano corto, frío y desagradable! : un principio de agitación político-mediática acaba en efecto de desatarse en torno al decreto publicado en pleno verano por el gobierno, oficializando la creación de Edvige. Este fichero destinado a bajas labores de seguridad interior y de control social existe desde 1991, ilustrando una vez más por si quedara alguna duda, la gran tradición de control interior de la República francesa. Pero el gobierno de Fillon lo endurece drásticamente al extender la sospecha a todas aquellas personas que desempeñan un cargo político, sindical, religioso o .... socialmente relevante, interesándose por aspectos tan importantes para la seguridad del estado como la orientación sexual o el expendiente médico de los sospechosos.