


Se me hace extraño comenzar este texto hablando de muerte cuando la Amazonía es el lugar más vivo que he conocido. Pero hoy es un día triste marcado por la muerte de nativos y policías en las revueltas indígenas que llevan casi 2 meses. Hoy amanecí con las llamadas de amigos diciéndome que Santiago Manuin, el mayor dirigente indígena del Alto Marañón y amigo íntimo desde que llegué hace 15 años, había muerto por las balas de la policía, ahora sé que se debate entre la vida y la muerte.


Debo expresar mi extrañeza con el texto de Ignacio Ramonet: “La Nueva Suramérica”, que circula por Internet y que trata de dar cuenta del contexto de América del Sur en vísperas de la V Cumbre de las Américas. Lo que se describe allí, en términos generales, no corresponde, al menos de lo que conozco, a América del Sur ni al Ecuador. Su texto es ditirámbico con los denominados gobiernos de izquierda y progresistas, y al mismo tiempo refleja la búsqueda desesperada de la izquierda europea por referentes que le permitan asirse a alguna esperanza. Lo que Ramonet ve y describe en América del Sur, lamentablemente, no tiene nada que ver con lo que realmente sucede en la región. Pensar que los denominados “Presidentes progresistas” de América del Sur constituyen un “renacimiento”, o una “verdadera refundación de ese continente y el acto final de su emancipación”, conforme escribe en su artículo, no sólo es exagerado sino que demuestra un profundo desconocimiento del mapa de conflictividades políticas de la región. Un artículo de Pablo Dávalos que responde al editorial publicado por I.Ramonet en la edición de abril de Le Monde diplomatique del que encontrarás el link también aquí.
