
Las elecciones en Ecuador están generando un ambiente
político caracterizado por la hegemonía del partido de gobierno, la presencia de
una retórica gubernamental de tintes izquierdistas y una práctica estatal que
contradice su propia retórica, en un escenario en el que todas las encuestas dan
por amplio triunfador al gobierno y a sus candidatos. Se trata de un escenario
paradójico porque el régimen se siente tan seguro de su triunfo electoral que no
le importa el costo político de sus decisiones gubernamentales, como su disputa
con los grupos ecologistas, los movimientos indígenas, los jubilados, los
trabajadores públicos, los medios de comunicación y la oposición política tanto
de la derecha cuanto de la izquierda. Sin embargo, es lícito preguntarse: ¿ganará Alianza País en
primera vuelta de una manera tan arrolladora como predicen las encuestas? La
historia dice que no, los hechos reales dicen que no, la estructura del poder
político y económico dicen que no, la lucha de clases dice que no; empero de
ello, el simulacro de las encuestas está para suplantar a la historia y forzar
la realidad. Un artículo de Pablo Dávalos




