Se celebró, y creo que han sido ya 14, la
manifestación del Orgullo el 28 de Junio. Es de resaltar como han cambiado los
contenidos, los actos y las personas participantes durante este no muy largo
período de tiempo. Si al principio éramos cuatro bollos y maricas - y el cuatro
es literal - apoyadas por la Asamblea de Mujeres de Álava y algún, no todos,
partido y sindicatos de izquierdas, se fue consiguiendo, poco a poco, una mayor
visibilidad de las personas situadas fuera de la norma heteropatriarcal. El número de personas participantes no ha
aumentado mucho, más bien poco o nada, sí ha habido una gran producción de
discursos y posicionamientos, muchas veces bastante beligerantes entre ellos,
para encontrarnos en la actualidad con diferentes posturas ideológicas.
Por eso nos vamos a servir de los diferentes
actos que ese día hubo para hacer un ligero recorrido que intente dibujar esa
cartografía compleja, sobre todo a ojos
de los adscritos a la norma heterosexual, especie ésta que se caracteriza,
entre otras cosas, por la falta de
comprensión y empatía con cualquier otro grupo de personas.
Pasando por alto los actos que realiza la
asociación que gestiona la oficina municipal del ayuntamiento para gays,
lesbianas y entorno, que como siempre, y sin ningún problema de medios, se
dedicaron a traer alguna exposición y una charla sin mayor interés, de las que circulan ciudad por ciudad, movidas
por la macro federación GLBT del estado, así como la consabida obra de teatro
llena de tópicos tan vulgares como los gags de escenas de matrimonio
de Tele5. En fin, más de lo mismo, como
todos los años, a pesar de los medios con que cuentan, nunca nos sorprenderán con algún discurso
critico, más bien al contrario parece ser que todos los esfuerzos se encaminan
a una integración nada cuestionante y al
asimilacionismo más casposo.
Desde las instituciones, qué se va a esperar.
La consabida declaración institucional del ayuntamiento de todos los años, y
que muy extrañamente firman todos los grupos políticos del consistorio, y digo
extrañamente por que no es de recibo que partidos con políticas tan diferentes
se pongan de acuerdo en temas como éste, no pasa lo mismo cuando se trata de leyes o de politicas
preactivas, como cuando se votó la ley del matrimonio entre personas del mismo
sexo. Puede que esto nos dé algún dato de la calidad y de las intenciones de tal
declaración.
También desde el campo institucional, y como el año pasado, se realizó una fiesta
en los Jardines de Fallerina, organizada por el centro cultural Montehermoso de
titularidad municipal. Hay que reconocer que el espacio es ideal: un bonito jardín,
con una gran carpa; un excelente equipo de música y lo más atractivo la
cerveza, que no los refrescos, ni el agua, que era gratis. Pues bien, la ausencia total y
absoluta de contenido hizo de la fiesta otra más a las que la dirección del
centro tiene acostumbrada a una parte de
la ciudadanía, no era difícil encontrarte, aparte de alguna boda hetero, a
gente que no sabia el motivo de la fiesta y además ni les interesaba. Ni una
bandera, ni una palabra. Era fácil imaginarse en cualquier discoteca de Ibiza
en verano, con sus 4 drags y un travestí contando chistes de mariquitas al más
puro estilo Arévalo. Menos mal que alguna intervención espontánea y popular sirvió de pequeño quiebre epistemológico. No se puede esperar más de estos espacios
muertos que son los museos y centros culturales, alejados de la realidad que
les rodea y expertos en camuflar cualquier propuesta critica en vacuas
exposiciones para su público endogámico.
Siguiendo el recorrido institucional, vemos que
la Diputación ha decidido por primera vez participar en el 28J, pero asistimos
con sorpresa a la vista de un cartel con los escudos forales en el que aparece
un venerable anciano con un bebe, y no precisamente para reivindicar las
relaciones afectivosexuales intergeneracionales, sino que tras una frase altamente ambigua parece
hablarse de un orgullo generalizado, un cartel en el que la palabra lesbiana,
gay, transexual, o cualquier otra que pudiera situar la jornada brilla por su ausencia,
solucionándose con la maldita coletilla GLBT.
Esperemos no estemos asistiendo a otra campaña de invisibilidad o de
difumine de nuestras realidades desde las instituciones, que debían dedicarse no solo a nombrarnos sino
a promocionar nuestras realidades.
Este año hemos visto, novedosa, una iniciativa de un nuevo grupo, el grupo de hombres por la igualdad alavés.
Si el término igualdad es de por si, para mucha gente, motivo de alarma o
cuando menos cierto sarpullido alérgico, esta vez el temor tomó forma al ver
que el lema: Hay que ser muy hombre para ser Gay. Lo que hay que ser es muy
ignorante, e incluso siendo conscientes
de la diletancia heterosexual en tantos temas, para obviar el discurso
sobre el género y sexo que se ha producido no sólo en los últimos años, sino
desde el inicio de los movimientos de liberación sexual hace más de un siglo.
Seguir anclados en binarios para el género
y el sexo no deja de ser una forma de colocarse en la puerta grande de la
integración, al lado de las medicalizaciones biologicistas, es también una
forma de ocultamiento de todos los procesos y debates que se han generado en el
mismo seno de la comunidad transmaribollo. Carteles como los de la Dipu o del
grupo de hombres, no pueden nacer más que de la impericia o de la mala fe, y si
es por lo primero habría que indicarles mejor asesoría para los próximos años, o mejor que no hagan nada.
Nada de esto tuvo que ver con las dinámicas
de la manifestación y la posterior comida y actuaciones que se celebraron en el
gaztetxe. Performances, disfraces y consignas pusieron en primer plano las
realidades de unos cuerpos insumisos cuyas únicas ataduras son al placer y al
deseo. Todo esto desde los márgenes y en completa autogestión, todo esto por el
trabajo y la lucha de un puñado de
bolleras entusiastas e irreductibles. No nos podemos quejar, contamos con las bolleras, que son y serán el principal motivo de orgullo en
Vitoria- Gasteiz.
Sejo Carrascosa
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